
jueves, 18 de junio de 2009
"El Héroe de Hermosillo"

miércoles, 4 de febrero de 2009
Marcial Maciel

Tremenda sorpresa me llevé esta mañana al toparme en elnorte.com con la noticia del Padre Maciel. Tal parece que El Código Da Vinci después de todo no está tan jalado; no sólo Jesús tuvo descendencia… el fundador de Los Legionarios de Cristo también (y para suerte de Dan Brown también es una hija). Creo que nunca una nota había generado tantos comentarios de los lectores del periódico regiomontano (al momento que escribo ya van 350 ‘cálidas’ opiniones) y las reacciones me parecen muy comprensibles, la política y la religión son dos temas delicados. Tanto que rara vez los tocamos en fanatech.
En este caso me siento con ‘autoridad’ de opinar ya que soy un exalumno del Instituto Irlandés de Monterrey, colegio perteneciente a “La Legión” y mi primera reacción al leer la nota (confirmada por el NYT) fue: “ingada madre”. Es imposible ser imparcial ante una situación como ésta. Claro que Marcial Maciel era un hombre de carne y hueso y tenía derecho a ‘cometer errores’, pero lo siento mucho, este tipo de conductas es INACEPTABLE. Punto.

La ‘doble vida’ de Maciel no sería tan vergonzosa si Los Legionarios no lo idolatraran tanto. En los 8 años que cursé en el Irlandés (en la década de los 90s) me enseñaron que el Padre Maciel prácticamente estaba sentado del lado derecho de Dios. No miento, en las oraciones pedíamos por “Jesús, María, Marcial Maciel y luego por nuestras familias”. La única vez que nos hizo el honor de visitar al Colegio no hubo clases y las ovaciones y aplausos en el evento organizado en el gimnasio eran tales como si la visita fuera de U2… les juro que no estoy exagerando.
Precisamente la semana pasada, mi esposa Lucy Liu y su servidor visitamos dos colegios pertenecientes a la Orden de Los Legionarios (Kilimanjaro e Himalaya) para pedir informes para nuestra niña de 3 años y no puedo mas que sentir tristeza por todos los actuales miembros de La Legión (800 sacerdotes y 70,000 católicos en el mundo). Es innegable que el 99% de los Legionarios son personas con moral, valores y ética, pero éste será un golpe muy duro de superar.
P.D. ¡¡Ahora sí, ya bájenle a las colegiaturas!!
miércoles, 8 de octubre de 2008
sábado, 23 de agosto de 2008
Santa Claus Sí Existe (en Holanda)
Este verano visité a Lucía, una de mis mejores amigas, en la ciudad holandesa de Leeuwarden. Estuve ahí una semana. Un día tomamos un autobús y un ferry para ir a Amland, una isla perteneciente a Holanda. Bajando del ferry, rentamos unas bicicletas para movernos dentro de la Isla (tooooooooodos tienen bicicleta en Holanda) y después de algunas horas de pedaleo, comida y paseos yo me encontraba exhausta y le dije “por favor acerquémonos al ferry para regresar.” En el momento de regresar las bicicletas, me doy cuenta que no sujeté correctamente mi bolsa de mano en la parte trasera de la bicicleta… y se había caído. Mi bolsa, tirada en la calle, con mi monedero, mi iPod, cámara digital, medicinas. Comencé a angustiarme muchísimo, y yo estaba tan cansada de todo el pedaleo que mi amiga regresó pedaleando en su bici a buscarla, pero ¿a dónde buscarla? En el trayecto hubo un lugar donde casi caí de la bici, que sólo pude pensar que ahí se cayó sin yo darme cuenta.
Después de unos minutos Lucía regresó… sin encontrar la bolsa. “Tenemos que tomar el ferry de regreso, es el último y si no no podremos regresar a Leeuwarden.” Buscamos en el depto. de Lost and Found del Ferry… nada. Yo estaba muy triste, y enojada, pensando que tenía que llamar a México, para cancelar las tarjetas de crédito. Tomamos el ferry regresamos a Leeuwarden.
Lucía me decía “mañana hablamos a la policía, tal vez alguien la encontró y la llevó ahí”. Yo sentía que me decía “tal vez Santa Claus sí existe”, que sólo quería que dejara de estar tan angustiada. ¿Quién regresa una bolsa, cuando trae dinero y aparatos electrónicos, y tarjetas de crédito?

El novio de Lucía llamó al día siguiente a la oficina de policía de Amland. “Una bolsa azul, con un iPod, una cámara digital, una cartera con identificaciones a nombre de Gabriela McKelligan… Muy bien, gracias”… Ahí estaba mi bolsa. Alguien la encontró y la fue a dejar a la estación de policía, intacta. Incluidos los 50 euros que tenía en mi monedero.
En estos momentos de medallas de oro y sentimientos patrióticos, quisiera que también en México mi bolsa hubiera aparecido.